Yo y mis fantasías policíacas

Ya estamos en febrero y estoy decidida a continuar con mi rutina de correr mínimo 3 días a la semana, y aún más después de los excesos de San Valentín.

Me entusiasma correr y me sobrepongo rápido al infernal ruido de la comúnmente llamada alarma. Leche desnatada, bien de café y cereales son mi desayuno entre semana. Pongo las noticias en el televisor para enterarme un poco de cómo va el mundo. Diez minutos más tarde estoy en braguitas frente al armario eligiendo el modelito de hoy e intento conjuntar hasta la ropa interior. Me enfundo los tenis de running y bajo las escaleras corriendo para ir entrando en situación.

Seis y media y ya estoy en el parque a dos calle de mi casa. Hago el calentamiento de cada mañana, estirando también los músculos que aún están engarrotados por el reciente despertar. Ajusto los auriculares y pongo música marchosa en el móvil a toda mecha para motivarme aún más. Un dos, un dos, un dos, un dos, un dos…

Las pulsaciones por las nubes, el sudor recorriendo mi escote y sensación de cansancio con bienestar. ¡Casi parece sexo!

Siempre sigo los buenos consejos y nunca olvido hacer los estiramientos post entrenamiento para evitar lesiones musculares. Mientras estiro los brazos veo a una pareja joven a trote. Se van acercando poco a poco al banco en el que me encuentro y se detienen. El muchacho se acerca a ella, le indica cómo poner la pierna y que movimiento realizar para estirar los isquiotibiales con simpatía, cariño y esmero. No podía parar de mirar porque había algo en ellos que me llamaba la atención. La forma cariñosa como él le tocaba la pierna, la manera de acariciarla, de sujetarla para ayudarla. Miraba sus manos y casi podía sentir que a quien tocaba era a mi. Miraba la piel de ella que estaba enrojecida por el calor de la actividad física y parecía suave, muy suave. Ella le respondía con el mismo cariño que él le mostraba. Con descaro, me acerqué a ellos.

-Hola ¿Qué tal? soy Valentina ¿Ustedes son?

-Hola, bien. Nosotros somos Jessi y Adrián. ¡Encantados Valentina!- Contestó ella amablemente.

-Disculpen pero la curiosidad me pierde ¿Alguno es personal trainer? Es que con esos cuerpos que tienen…

-Oh, no no que va, ninguno lo es.- Dijo Adrián con el rostro enrojecido- Desde muy pequeño he estado en contacto con el deporte y por eso sé cómo hacer los estiramientos de la forma correcta para evitar lesiones. Lo que soy es funcionario.

-¡Uoh! Funcionario…- Pensé en cualquier cosa, pero su siguiente frase me dejó claro que tipo de funcionarios eran.

-Sí. Jessi, mi mujer, también lo es aunque no trabajamos en la misma comisaría…

-¡Qué interesante!  Yo soy psicóloga especializada en sexualidad y mis consultas suelen ser a domicilio, así que no estaría mal tener unos amigos policías.- Respondí sonriendo.- ¿Saben que vuestra profesión es una de las que más fantasías sexuales provoca? Fantasías policíacas- Apunté avalada por mi ocupación.

Les saqué una carcajada a ambos por mi comentario y me preguntaron algunas cosas más sobre mi curro, dejando bastante claro que también les causaba curiosidad.

Charlamos un poco de las rutinas de entrenamiento y me comentaron que ellos suelen entrenar más al atardecer, pero que el día que salgan a correr por la mañana podían enviarme un mensaje para cuadrar y correr los tres juntos. Les di mi número y fui deprisa hacia casa, ya que a las diez tenía paciente. Una vez en la ducha, no podía dejar de pensar en ambos. Recordaba la manera de mirarse el uno al otro, la sonrisa y manos de Adrián sobre el cuerpo de ella, en la piel y labios de Vero, en como le rebotaba el culo al correr, en como se le movía el pelo a Adrián con el viento…

No es la primera persona policía que conozco. Alguno que otro a pasado por mi vida dejando huella y otros tan solo por mi cama, pero que fueran una pareja de policías hacía que mi imaginación volase. Mientras el agua caía en mi cabeza, mis manos acariciaban mi pelo con suavidad y bajaron por mis pechos. Me puse tontorrona, así que seguí con mi fantasía policíaca y con mi ducha relajante…

Y me fui a consulta muy relajada.

Seguro que quieres saber más pero ¿Podrás esperar?

Besos y achuchones

Valentina Cross - SexBoutique - Tienda Erotica - SexShop

1 comentario en “Yo y mis fantasías policíacas

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