Un encuentro que marcará mi vida

Y parecía que no. Parecía que el Universo se construía sobre absurdos tabúes de mentiras y vergüenza. Que cada palabra escalaba sobre las miradas inquisidoras de la gente.

Parecía que no. Parecía que la lluvia caía de arriba hacia abajo y que no había forma de cambiar algo que ya estaba establecido así. Porque casi siempre las cosas son de una forma y punto… y aunque quieras que la lluvia sea de colores, no, no puede ser.
Y como esto ya era así y, evidentemente todos lo sabíamos. Pues ahora soy sorprendentemente feliz.

La rutina se había instalado en mis labios. Labios sellados ante el mundo que no quería escuchar historias de pasión por miedo a ruborizar sus aburridos corazones.

Y, aunque ya todo sabíamos que parecía que no, que no podía ser, el destino puso en mi camino la llave para que sí fuese.

Fue un soleado día de esos que me levanta, digamos que el ánimo, que mi intuición vibrante me hizo recorrer con la mirada, la sala de aquel simposio sobre la retórica de la sexualidad. Algunas caras conocidas me levantaban descaradamente la falda, al mismo tiempo  que me bajaban, digamos que las medias.

Normalmente no me llevo muchas sorpresas ante un auditorio más que conocido, pero fíjate que aquella parejita, me resultaba muy familiar aunque no la conocía personalmente.

Y claro que sí. Caí rápido en la cuenta. Hace unos meses había leído un artículo en una revista donde ellos y su tienda Sex Boutique, eran los protagonistas… lo recuerdo perfectamente porque rauda y veloz, hice un pequeño pedido a su tienda online para satisfacer mi curiosidad y mis mañanas dominicales.

– Vaya, vaya… ahora que me los tropiezo, no puedo dejar de darle las gracias por aquella fantástica mañana en la que mis dedos se deslizaron suavemente entre el encaje de mis bragas para pulsar el botón del fantástico dildo de miles de velocidades celestiales. O por aquella tarde en la que aprendí a atar a mi joven e inexperta pareja de turno y practicarle tantas diabluras como instrucciones tenía el pack BDSM…

Y una pequeña conversación invadió la atmósfera perfumada de gin tonic.

Y sin pelos en la lengua ni tristezas en mi sexo, hablamos largo y tendido sobre mi, sobre los placeres que me regalo a diario y como ellos podrían proveerme de excesos de alegrías.

Y así llego hoy hasta ustedes. Mi nombre es, digamos que Valentina Cross. Me gusta hacerme llamar así porque es mi pseudónimo de guerra. Así me conocen mis amantes y así me conocerás tú. Juego a desnudarte y a buscar nuevos placeres para mi boca. Soy sexóloga y prometo contarte todas mis experiencias. Si tienes alguna duda, estoy muy abierta a tus peticiones. Si quieres conocerme un poco más, espero impaciente a que te impacientes.

En fin, que aquí comienza un largo camino entre mis piernas y tu boca, entre mis juegos y tus deseos. Entre mi mente perversa y todas aquellas maravillas que me ofrece Sex Boutique.

Te invito a conocerme.

Nos leemos,
Valentina Cross

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